Entrevista a Juan Collado

 

 

Pocas causas superan la donación de sangre y/o médula ósea. No es posible vivir sin sangre; la sangre donada es vida y salva muchas al año.

 

La donación precisa excelentes dirigentes que la conduzcan.

 

Hablamos con el infatigable presidente de la Asociación de Donantes de Sangre de la Provincia de Alicante (ADSPA) y Mérito Nacional a la Donación de Sangre Altruista en España 2016, Juan Adolfo Collado San Eustaquio.

 

 

 

De aspecto corriente, es la persona más entregada y altruista que conozco.

 

Natural de Madrid, máster en Márketing, diplomado en Pedagogía, corredor y nadador de fondo.

 

Recaló en Castalla en 1998 como director de La Caixa, entidad donde hoy ejerce de comercial y vicedelegado de su Obra Social provincial.

 

Es festero desde 1991 y lleva cinco años siendo el cabo de la escuadra El Roscón de la comparsa Moros Vells.

 

Tiene 53 años y dos hijos a los que se siente muy unido y orgulloso de haberlos visto crecer.

 

Es un luchador, le encantan los retos difíciles y afirma que su fondo de altruismo lo heredó de su madre.

 

Fue uno de los Reyes Magos de Castalla en el año 2007, algo que no esperaba y le llenó de satisfacción.

 

Ha sido el primer cooperante internacional en Ecuador y también ha colaborado en otros países.

 

Jamás imaginó que le distinguirían con el Mérito Nacional de la Donación, tampoco lo esperaba.

 

Diligente y entregado, Juan Collado ha tenido ofrecimientos para entrar en política, pero nunca los ha aceptado, “porque no soy político”, sostiene, a lo que añade que “la sangre que donamos tiene su color, no así la causa que encarna; la donación queda exenta de color político”.

 

  

¿Cómo se inició en la donación de sangre?

Con dieciocho años, una vecina vino a casa solicitando que donásemos sangre para su madre, así que fui al hospital, en Madrid, y doné.

 

¿Cuál es la labor que desempeña la ADSPA?

Nuestra asociación aporta a esta causa lo que puede. Promocionamos, difundimos las colectas y la donación de sangre, atendemos a los donantes. Pero, sobre to do, conseguimos que cada día más donantes pongan su brazo y donen. Fui vocal y vicepresidente de la ADSPA, y desde junio del 2013 soy su presidente. También soy vicepresidente de la Federación Valenciana de Donantes de Sangre.

 

¿Cuál es la importancia de donar sangre?

Vital e insustituible, sale de los brazos tendidos de personas altruistas. Cada vez más, la ciencia mejora, y donde antes se salvaba una vida en cada transfusión, hoy una sola bolsa de sangre salva tres vidas.

 

¿En qué situación se encuentra la provincia de Alicante respecto a las donaciones?

Hasta el mes de septiembre se ha experimentado un aumento nada desdeñable de un 20%. En la capital se debe seguir creciendo.

 

¿A qué se debe ese aumento?

A dos factores: una buena planificación del Centro de Transfusiones de Alicante (CTA) en su política de promotores, más la modesta aportación de nuestra Asociación.

 

¿Se sienten acompañados por el CTA?

Sí, hablamos con frecuencia. La relación es fluida, aunque los altruistas pretendamos la excelencia para los donantes. Estamos condenados a entendernos.

 

¿Ejerce Alicante de locomotora de las colectas de sangre?

Alicante sostiene su población y aquella otra flotante, y a la hora de las cifras no sale muy bien parada. Autoridades locales, provinciales y CTA realizan grandes esfuerzos para que pronto Alicante tire de las colectas.

 

¿Qué subsanaría de la donación en la provincia?

Somos la tercera autonomía de España respecto a las colectas, y deberíamos mejorar la información y formación de los niños y colectivos. Fomentar ese vivero inagotable divulgando la importancia de donar.

 

¿Qué destacaría de las colectas en la Foia de Castalla?

En Castalla se realizan veintidós colectas al año (548 donaciones); en Ibi casi treinta (956); en Biar entre doce y quince (274), en Onil (418) y en Tibi la aportación también es continuada (82). Todos tienen en común su fidelidad, y el que muchos padres acuden con sus hijos, presentándose más mujeres que hombres. En la Foia existe mucha concienciación. Cuando en 1987 recalé en Castalla tuve relación con el doctor Trinidad Rivera, el impulsor en el pueblo del tema de la sangre, quien me presentó al incombustible Salvador Leal. Tuve el privilegio de mamar la experiencia de estos pioneros.

 

¿Se reconocerá el monumento al donante de sangre de Castalla como Bien de Interés Cultural?

Lo he hablado con varios alcaldes de la localidad, pero el tema se encuentra en stand by.

 

¿Existen categorías diferenciales entre los donantes?

No, donar es voluntario y personal. Apreciamos la fidelidad en las donaciones; luego, existen algunos tipos de sangre más difíciles de conseguir.

 

¿Qué son los Grandes Donantes y los Méritos Nacionales?

Los Grandes Donantes son quienes alcanzan las 75 donaciones (hombres) o 65 donaciones (mujeres). En cuanto a los Méritos Nacionales, la ADSPA es

quien les propone; personas, empresas o instituciones que por su trayectoria o entrega han contribuido bien a las colectas. La distinción la concede la Federación Española de Donantes de Sangre.

 

¿Conviene la donación masiva tras un accidente, catástrofe o atentado?

La sangre que se dona siempre es de suma utilidad. En esos momentos, la solidaridad fluye a raudales, pero olvidan que la sangre tiene una corta vida útil, aproximadamente un mes, siendo recomendable donarla de forma escalonada, puesto que todos los días hay necesidad de ella.

 

¿Persiste el temor a la aguja o al contagio?

Sí, el pinchacito es estigma para muchos, pero conseguir sangre implica pinchar la vena. Hoy en día, el contagio por transfusión es inexistente. Los materiales son esterilizados y de un solo uso.

 

¿Son mejores quienes donan que quienes no?

No necesariamente; hay quien no puede donar, otros donamos por ellos.

 

¿Vería bien el retorno de la donación remunerada?

De ninguna manera; donar sangre es un acto solidario y altruista. Costó muchísimo erradicar este tipo de donación y dar seguridad de que nunca faltarían esas bolsas de sangre en los hospitales. Aunque considero que el

donante debería obtener algún tipo de prerrogativa social por su gesto solidario.

 

¿Son ustedes héroes o de una pasta especial?

De ningún modo. Donamos sin ninguna presunción, nos nace hacerlo; ayudamos a otras personas que nos necesitan. Somos normales, aunque las campañas publicitarias y su márketing nos tilden de héroes.

 

¿Le falta más presencia social a esta causa?

Rotundamente, sí. Somos líderes mundiales en donación de órganos, pero de la donación de esa sangre necesaria que se precisa para todos esos trasplantes, nada se dice. Una pena. Seguimos salvando vidas con las transfusiones.

 

¿Qué pasa con la donación de médula ósea?

El tema hay que explicarlo bien. Cualquier persona puede inscribirse como posible donante de médula. Mientras se dona sangre, se extrae un tubito para el tipaje y analizarlo. Pero resulta un tanto costoso a nivel económico. Una vez declarado donante compatible de médula, esta médula a extraer se encuentra en el arco sacro (cadera), hay que realizar una punción con anestesia local y no es doloroso. Poco más, un día de hospital y paracetamol.

 

Con tanta historia y presencia, ¿imparten charlas sobre lo que es y vale la donación?

Pese al exiguo presupuesto con el que contamos, la Asociación imparte charlas y conferencias por los colegios de la provincia; nos resta extender esta práctica a los colegios de la capital.

 

¿Qué le falta a la donación para ser más grande?

Le falta más información, divulgación, sensibilización, presencia social ante la gente joven y en los medios. Habría que adaptarse mejor a los nuevos tiempos y flexibilizar los horarios de las colectas para alcanzar al mayor número de donantes. Para esto se precisa voluntad y más apoyo económico.

 

Ya lo ven: hombres sencillos, generosos y entusiastas de esta causa. Y donan, y donan. Gracias, Juan Collado, los donantes y los enfermos o accidentados tienen en ti grande paladín y adalid.

 

 

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